LaLiga
Osasuna y Levante se reparten un punto sin goles en El Sadar
Los dos equipos fallaron en ataque y el empate 0-0 dejó a Osasuna en el medio de la tabla y a Levante en el fondo.

En un duelo de apertura de la segunda jornada de La Liga, Osasuna y Levante no lograron romper el empate 0-0 en el Estadio El Sadar, un partido sin goles que dejó a ambos equipos sin cambios en la clasificación.
El encuentro, dirigido por el árbitro Victor Garcia Verdura, transcurrió con un ritmo pausado y pocos momentos de peligro real. Osasuna, con el mando del campo en su estadio, buscó imponer su juego con la formación 4-4-2, mientras que Levante, liderado por Luis Castro, salió a buscar el triunfo con un 4-3-3.
La primera mitad estuvo marcada por la falta de claridad ofensiva. Ninguno de los dos equipos logró crear oportunidades concretas de gol, y el único incidente destacado fue la expulsión temprana de I. Romero de Levante en el minuto 38, que redujo a su equipo a diez hombres en el tramo final de la primera parte.

En la segunda mitad, Osasuna intentó aprovechar su superioridad numérica, pero no encontró la forma de abrir el marcador. Levante, por su parte, se dedicó a defender con orden, evitando que el local lograra alguna aproximación peligrosa.
El árbitro mostró otra tarja amarilla en el minuto 88 a favor de Osasuna, esta vez al propio K. Barja, quien vio la tarjeta por una entrada dura en el área. Poco después, en el tiempo de compensación, S. Herrera también fue sancionado con un amarillo, cerrando así la cuenta de tarjetas en el partido.
El empate sin goles dejó a Osasuna en la posición 16ª de la tabla, con cero puntos tras no haber disputado aún otro partido, mientras que Levante, que jugó su primer partido, quedó en el fondo, en el puesto 20, también sin puntos.
Ambos equipos ahora enfrentan una nueva oportunidad en la próxima jornada para mejorar su desempeño y subir en la clasificación, comenzando por el análisis de este empate que no generó emoción ni grandes momentos de fútbol ofensivo.
El estadio El Sadar, con su ambiente tradicional, no vio más que un partido táctico y defensivo, en el que las oportunidades de gol fueron escasas y las ocasiones de tiro se limitaron a disparos lejanos o centros que no encontraron réplica ofensiva directa.
Finalmente, el silbatazo del árbitro marcó el fin de un partido que, aunque sin goles, mantuvo la tensión en ambos equipos por la necesidad de sumar puntos en las próximas fechas.